martes, 6 de octubre de 2026
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Opinión

Tecnología que decide por nosotros

Los algoritmos ya distribuyen atención, créditos y oportunidades. Falta regular a quién obedecen.

Por Consejo Editorial · lunes, 5 de octubre de 2026

Wikimedia Commons
Wikimedia Commons

Cada vez que un algoritmo decide qué noticia vemos, a qué oferta de trabajo opta nuestro currículum o si se nos concede un préstamo, se está tomando una decisión política. No la toma un parlamento ni un ministerio: la toma un sistema entrenado con datos del pasado y dirigido por intereses del presente.

No somos tecnófobos. La inteligencia artificial puede acelerar diagnósticos, personalizar la educación y liberarnos de tareas imposibles. Pero ninguna tecnología es neutral, y la que decide por nosotros sin control se convierte en la burocracia más opaca de la historia: sin ventanilla, sin plazos y sin responsable.

Por eso pedimos reglas antes que miedo. Transparencia sobre los datos con los que se entrenan los sistemas. Auditorías algorítmicas para el sector público. Derecho a saber cuándo una decisión ha sido tomada por una máquina y a poder apelar a un ser humano. Y digitalización de los servicios públicos que empodere al ciudadano, no que lo encierre en un laberinto de chatbots.

La Unión Europea ha dado los primeros pasos, pero la batalla real se libra en cada ministerio, en cada concurrencia pública y en cada aula. Un país que no entrena a sus ciudadanos para entender a las máquinas, y no entrena a sus instituciones para someterlas, no será libre: será gobernado. Y no elegimos a nadie para que gobierne un algoritmo a nuestra espalda.

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