Salud pública, salud común
El sistema se sostiene sobre el trabajo invisible de miles de profesionales.
Por Equipo de Opinión · lunes, 5 de octubre de 2026

Nos acostumbramos a hablar de la sanidad como de una partida presupuestaria, y nos olvidamos de que es, sobre todo, un esfuerzo humano inmenso. Un sistema sanitario no lo sostiene una ley, lo sostienen miles de profesionales que hacen visitas de tarde, protocolos invisibles, y cientos de decisiones clínicas que nadie contará nunca.
La pandiemia nos enseñó algo que ya sabíamos: que la salud es una infraestructura y que los servicios públicos pueden salvarnos la vida. Y aunque parezca mentira, transcurridos unos años, seguimos discutiendo si conviene sostenerla o aligerarla.
Nosotros estamos por sostenerla. Por listas de espera que se midan, gestionen y publiquen. Por una atención primaria que se dote de medios, no solo de discursos. Por contratos y planificaciones que den estabilidad a los profesionales, porque donde hay precariedad hay despidos, fuga de talento y sentimientos de abandono.
Y una cosa más: la salud mental. Se habla ya con naturalidad, y eso es un avance, pero hablar no basta. Faltan unidades, psiquiatras y psicólogos. Una sociedad que hace psiquiatría con apps y terapeutas con becas de hambre no es una sociedad avanzada: es una que ha decidido mirar hacia otro lado.