La verdad tampoco es relativa
Frente a la posverdad, el periodismo no debe neutralizarse: debe verificar.
Por Equipo de Opinión · lunes, 5 de octubre de 2026

Durante décadas la defensa del periodismo se basó en un equilibrio: dar voz a los dos lados y dejar que el lector decidiera. Ese equilibrio, digno en su origen, ha sido secuestrado. Hoy quien miente exige la misma tribuna que quien documenta, y la neutralidad convertida en certificado de calidad de la mentira.
No confundimos neutralidad con cobardía. Un periódico plural no es uno que publica cualquier cosa por publicar: es uno que verifica los datos antes de publicarlos y que deja claro, sin gritar, cuándo una afirmación no se sostiene. Hay hechos: hay interpretaciones. Y un medio serio no pone las interpretaciones por encima de los hechos.
La desinformación es hoy la principal amenaza para las democracias europeas, más incluso que cualquier partido extremista. Porque los partidos se presentan a elecciones, se miden y se corrigen; la mentira circular es anónima, gratuita e infinita. No se puede votar contra un bot.
Proponemos los antídotos que siempre funcionan: contrastar, nombrar fuentes, publicar fechas, corregir errores visibles. Y asumir que la verdad no es una propiedad de nuestro equipo, sino un compromiso que se renovará cada día, con humildad y con rigor. Quien la pone en venta no la posee; quien la posee y la practica, la defiende.