La educación, primera política
Nada de lo que hagamos durará si no empieza en las aulas.
Por Equipo de Opinión · lunes, 5 de octubre de 2026

Se nos llena la boca con transformaciones, estados sociales y consensos, y luego visitamos un aula de un pueblo y nos encontramos con profesores que llevan tres décadas sosteniendo solos el ascensor social que todos invocan. La educación es la primera política porque es la única que determina todas las demás: qué ciudadanos tendremos y qué país se lo podrá pedir.
Cada punto de abandono escolar temprano es un depósito de voto al populismo, no lo decimos nosotros, lo muestran los mapas. El dispara los extremos. Y sin embargo discutimos becas, ratios o curriculum como asuntos de segundo nivel, cosa de técnicos, cuando son la infraestructura de la convivencia.
Defendemos una escuela pública fuerte y financiada, sí, pero también evaluada, con docentes respetados y formados, y con una pregunta en el centro: ¿sirve para que este niño y esta niña salgan con las mismas opciones que un niño de familia con recursos? Si la respuesta es no, el resto es decoración.
La educación no llena portadas ni entra en los pies de foto. Pero quien quiera hablar de futuro que empiece por ahí: por el profe que se lleva las fotocopias de su bolsillo, por el aula que atiende a cinco idiomas, por el niño que aprende a pensar en un pueblo. Ahí se decide todo lo demás.