El voto que pesa más
Gana quien convence a los indecisos, no quien desprecia a los que se van.
Por Consejo Editorial · martes, 6 de octubre de 2026

En toda campaña hay un grupo al que nadie llama ya por su nombre: los que aún no saben por quién votar. A los indecisos se les menciona con una mezcla de ansiedad y condescendencia, como si dudar fuera una enfermedad. Nosotros creemos todo lo contrario: dudar es el primer síntoma de que se piensa.
Los partidos tienen una tendencia natural a hablar a sus propios fieles. Los discursos, las redes y hasta los insultos están diseñados para mover al que ya está movido. Pero en una democracia real las elecciones las deciden los que miran, comparan y esperan argumentos. No es casualidad que las campañas más raídas sean las que más se concentran en el adversario y las que menos digan del propio proyecto.
Ese voto que pesa más no pide miel: pide claridad. Quiere saber qué se hará con su hipoteca, con la lista de espera de su madre o con el colegio de sus hijos. No quiere que se le regalen utopías, ni que se le vendan miedo. Quiere un programa, un calendario y un responsable al que señalar si no se cumple.
A quienes no se han decidido todavía les decimos esto: votar mal también es votar, y abstenerse es dejar que decidan otros. Pero una ciudadanía que compara, que duda, que exige datos antes de entregar su papeleta, no es un problema para la democracia: es lo único que la mantiene viva. Gana quien la convenza, no quien la desprecie.