El miedo como programa electoral
Los extremos no proponen futuro: proponen enemigos.
Por Equipo de Opinión · lunes, 5 de octubre de 2026

Espectáculo triste: escuchamos programas electorales enteros que no proponen nada, solo definen contra quién. Contra la inmigración, contra Bruselas, contra las élites, contra los separatistas, contra el sistema. El miedo es el programa, y el votante no elige entre proyectos, sino entre enemigos.
Nosotros nos negamos a pelear en ese terreno. No porque no haya amenazas reales, las hay, sino porque la respuesta política a una amenaza no puede ser el pánico, sino la capacidad. Ante la desigualdad, redistribución. Ante la inseguridad, policía bien dotada y justicia rápida. Ante la crisis, planes y no aplausos. El miedo no construye: paraliza. Y cuando paraliza, otros deciden por nosotros.
El populismo, tanto el de izquierda como el de derecha, tiene una estructura idéntica: diagnosticar con números sorprendentes, culpar a un culpable, prometer la victoria moral del pueblo sobre el traidor, y gobernar como se prometió. No resuelve, pero entretiene. Y cuando deja de entretener, cambia de enemigo.
El antídoto no es ser amable. Es ser claro: decir qué se va a hacer, cuánto cuesta y quién lo hará. Un programa con datos tiene menos aplausos, pero más futuro. Y eso es lo que hacemos aquí: menos miedo y más plan. Porque los pueblos no se gobiernan con enemigos: se gobiernan con decisiones.