martes, 6 de octubre de 2026
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Opinión

Cuando el ruido se come el debate

La indignación programada sustituye a los argumentos.

Por Equipo de Opinión · lunes, 5 de octubre de 2026

Wikimedia Commons
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La indignación se ha industrializado. Cada mañana alguien decide qué escándalo alimenta el día, y a media tarde ya nadie recuerda por qué nos indignábamos. El ruido no es un subproducto de las redes: es un modelo de negocio que hace dinero con nuestro enfado.

En ese ruido el debate se atrofia. No discutimos políticas: discutimos tuits. No juzgamos medidas: juzgamos frases fuera de contexto. Y mientras el país discute lo accesorio, lo esencial pasa sin penas ni gloria: un presupuesto, una reforma, una sentencia. Es una estrategia consciente. Quien se beneficia del ruido sabe que cada minuto que la atención dedica a la pelea, no se dedica a los datos.

Nosotros no pretendemos escapar a la actualidad, porque un periódico vive de ella. Pero creemos que se puede contar sin contaminar. Un titular puede ser potente sin ser mentira, una crítica puede ser demoledora sin ser despectiva, y un error ajeno puede señalarse sin alegría.

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