América Latina nos mira
El futuro del continente se juega también en nuestra casa común.
Por Equipo de Opinión · lunes, 5 de octubre de 2026

España mira demasiado a Washington y a Bruselas, y muy poco a Bogotá, a Buenos Aires o a Ciudad de México. América Latina no es nuestro patio: es nuestra casa familiar, y la entendemos cuando las cosas van mal tanto como cuando van bien.
La región vive una década de alternancias violentas. Gobiernos que se corroen, democracias bajo presión, economías inestables y una ciudadanía que castiga a sus dirigentes con una fuerza que Europa apenas empieza a conocer. Quien quiera entender lo que pasa en el 29-N, que mire primero lo que pasó en el continente americano: el desencanto siempre llega antes a las casas donde la promesa democrática se hizo con más fuerza.
Y sin embargo hay buenas noticias que nadie cuenta. Escuelas que innovan, programas de transferencia que reducen la pobreza, democracias que sobreviven a golpes electorales. La cooperación española puede ser más útil que nunca si deja de medir su éxito en banderas y empieza a medirlo en proyectos.
Frente al interés meramente comercial o la nostalgia postcolonial, proponemos una política con América Latina basada en la reciprocidad: universidades compartidas, cadenas industriales responsables, transición energética cooperada y defensa de la democracia con hechos, no con canciones. Porque el futuro del continente se juega también en nuestra casa común, y porque, como dijo aquella frase que sigue vigente: nada de lo que ocurre ahí nos es ajeno.