Los extremos se tocan: por qué el populismo de izquierda y de derecha comparten método
Cambian los enemigos, pero la receta es la misma: simplificar, dividir y desconfiar de las instituciones.
Por Redacción La Democracia · martes, 6 de octubre de 2026

Se suele decir que los extremos se tocan, y la frase tiene más de diagnóstico que de tópico. El populismo de ultraderecha y el de ultraizquierda proponen respuestas opuestas, pero comparten un mismo método: dividir la sociedad entre un pueblo puro y unas élites corruptas, desconfiar de los contrapesos institucionales y convertir la política en una permanente movilización emocional.
En Europa y en América hemos visto cómo ambos populismos erosionan la prensa libre, presionan a los jueces y desprecian los acuerdos. El resultado es siempre el mismo: democracias más frágiles y ciudadanos más cansados.
El centro progresista no es un punto medio tibio entre dos extremos. Es una apuesta por la reforma frente a la ruptura, por las instituciones frente al caudillismo, por los datos frente a las consignas. Defenderlo hoy requiere más valentía que nunca.