La educación, el ascensor social que no podemos dejar averiado
Invertir en educación pública es la política económica, social y democrática más rentable a largo plazo.
Por Redacción La Democracia · martes, 6 de octubre de 2026

Durante décadas, la escuela pública fue en España el gran motor de la movilidad social. Generaciones enteras accedieron a oportunidades que sus padres ni siquiera habían imaginado. Ese ascensor sigue funcionando, pero muestra signos de fatiga.
El abandono escolar temprano, la brecha digital y la segregación entre centros amenazan con convertir el origen social en destino. Y una democracia que acepta esa fatalidad renuncia a una parte esencial de sí misma.
La respuesta pasa por un pacto educativo estable, que blinde la inversión, dignifique la profesión docente y sitúe la equidad en el centro. No es una cuestión ideológica: es una cuestión de futuro compartido.