Desinformación: la amenaza silenciosa que llega antes que las urnas
El 42% de los europeos considera la manipulación informativa extranjera uno de los mayores riesgos para la democracia. España entra en campaña con ese riesgo encima de la mesa.
Por Redacción La Democracia · martes, 6 de octubre de 2026

Según el Eurobarómetro, más de dos de cada cinco europeos sitúan la manipulación informativa y la injerencia extranjera entre los desafíos más graves para la Unión. No es una percepción exagerada: los bulos contra líderes e instituciones europeas se han multiplicado, y muchos de ellos tienen un origen identificado fuera de nuestras fronteras.
Las fake news no buscan solo engañar. Buscan algo más corrosivo: que dejemos de creer en todo. Una ciudadanía que desconfía de cualquier fuente es una ciudadanía desarmada, fácil de polarizar y difícil de convocar a proyectos comunes.
Con una campaña electoral por delante, España debe tomarse en serio este desafío. Las plataformas digitales tienen obligaciones claras bajo la normativa europea, y deben cumplirlas. Los partidos deberían comprometerse públicamente a no difundir contenidos manipulados. Y los medios, a contrastar más y correr menos.
Pero la mejor defensa es la educación. Alfabetizar mediáticamente a nuestros jóvenes y mayores es hoy tan importante como enseñar a leer. El escudo democrático que Europa quiere construir no será de algoritmos, sino de ciudadanos críticos.