Los partidos, bajo tensión
Crisis de representación, pero también oportunidad para renovar el contrato político.
Por Redacción La Democracia · lunes, 5 de octubre de 2026

Los partidos políticos atraviesan su crisis más profunda desde la transición. Afilición en mínimos históricos, militancia envejecida, desconfianza ciudadana en máximos. El Eurobarómetro y los barómetros del CIS coinciden en el diagnóstico: los partidos son, para la mayoría de los europeos, la institución menos fiable.
Pero no nos unimos al coro del funeral. La crisis de los partidos es, en buena medida, una crisis de método, no de necesidad. Ninguna democracia funciona sin organizaciones que aglutinen ideas, seleccionen candidatos y ofrezcan proyectos. La pregunta no es si hacen falta, sino cómo deben reformarse.
Proponemos partidos más transparentes en sus fuentes de financiación, con primarias reales, con canales directos de participación y con un control público efectivo. Un partido que responde a su militancia y no a sus patrocinadores es la mejor vacuna contra el clientelismo y también contra el populismo, que llena el vacío con caudillos.
La democracia no puede prescindir de los partidos; los partidos no pueden seguir siendolo mismo. Renovarse o morir: la frase es tópica y cierta a la vez. Y la democracia que sale de esta renovación será más fuerte que la que se pretende defender de cualquier otra forma.